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Técnica 03
Baja frecuencia a 125 kHz en parques antiguos
La baja frecuencia es anterior a la generación actual de credenciales y sigue en servicio en un buen número de establecimientos, normalmente sobre lectores instalados hace una década o más. Si sus tarjetas actuales son LF, sus pulseras tienen que ser LF: las dos frecuencias no pueden leerse entre sí bajo ninguna circunstancia.
| Frecuencia | 125 kHz |
|---|---|
| Datos habituales | Un identificador fijo, normalmente de solo lectura |
| Tolerancia | Mejor que HF cerca de metal y agua |
| Seguridad | Mínima: el identificador suele ser legible por cualquiera |
Las frecuencias son mutuamente invisibles
Este es el malentendido más común y más caro de la categoría. Un lector LF no puede ver una pulsera HF y un lector HF no puede ver una pulsera LF. No hay compatibilidad parcial, ni alcance reducido, ni solución alternativa: la antena está físicamente sintonizada a una frecuencia y sencillamente no responde a la otra. Un establecimiento que pide la equivocada lo descubre en la entrega y no tiene más remedio que volver a pedir.
Dónde LF sigue siendo la respuesta correcta
Si un establecimiento tiene un parque de lectores LF en funcionamiento —controladores de puerta, relojes de fichaje, barreras—, sustituirlo entero para modernizar la credencial es un proyecto de inversión que un programa de pulseras no puede justificar por sí solo. Suministrar pulseras LF para que encajen es perfectamente razonable y lo hacemos de forma habitual. Lo que hay que valorar es si el parque está cerca del final de su vida útil de todos modos, en cuyo caso merece la pena planificar una migración por fases antes de comprar otra tirada de credenciales para cinco años.
Su tolerancia física es realmente mejor
Las longitudes de onda más largas sufren menos interferencias por el agua y por los metales cercanos, por lo que las credenciales LF suelen ofrecer lecturas más fiables en condiciones físicas difíciles: cerca de un marco metálico, sobre una muñeca mojada o a través de una carcasa más gruesa. Por eso, LF siguió utilizándose en aplicaciones industriales y de control de accesos mucho después de que aparecieran alternativas con mayores prestaciones, y esta tolerancia constituye una ventaja real en una instalación difícil.
A qué se renuncia
La mayoría de las credenciales LF transmiten un identificador fijo sin autenticación, lo que significa que cualquier dispositivo capaz de leerlo también puede reproducirlo. No hay intercambio de claves y, por lo general, tampoco memoria regrabable protegida. Para abrir un acceso de personal, este suele ser un riesgo aceptable si se evalúa con rigor. En cambio, si la credencial también autoriza pagos o abre habitaciones, conviene saber con exactitud qué nivel de protección ofrece por sí solo ese identificador; esta cuestión debe tratarse con quien mantiene el sistema de control de accesos, no con el proveedor de pulseras.
La compatibilidad queda sujeta a la confirmación de su sistema de cerraduras, la tecnología de credencial y los requisitos de codificación.
Todas las marcas de terceros pertenecen a sus respectivos propietarios. Cualquier referencia indica únicamente compatibilidad y no implica vinculación ni respaldo alguno.
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No afirmamos ser compatibles con todos los sistemas. Antes de presupuestar una tirada confirmamos tres cosas: la marca y el modelo de su sistema de cerraduras, la tecnología de credencial que lee y el esquema de codificación que espera. Cuando un sistema es propietario o cerrado, se lo indicamos en lugar de hacer suposiciones — y si no podemos cumplir sus requisitos, se lo diremos antes de que haga el pedido.